¿Qué es el Cristianismo?
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¿Qué es el Cristianismo?

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¿De dónde viene el cristianismo? ¿Cómo comenzó? ¿De qué se trata?

El cristianismo es el mayor sistema intelectual que la mente del hombre jamás haya tocado.Francis Schaeffer
El cristianismo fue desde el principio, esencial y fundamentalmente, náusea de la vida y disgusto con la vida, simplemente ocultos detrás, enmascarados por, disfrazados como, la fe en 'otra' o una 'mejor' vida. Friedrich Nietzsche, The Birth of Tragedy [El nacimiento de la tragedia]

El cristianismo es uno de los movimientos más fuertes y tal vez más incomprendidos del mundo. Las percepciones de la religión y sus seguidores van desde Nietzsche, que raya con lo militante, a Schaeffer, que celebra el cristianismo como el punto culminante de la humanidad.

De hecho, como lo atestiguan los últimos dos mil años de historia, el cristianismo ha sido, al menos, un movimiento de polarización.

En el Principio

Muchas personas colocan el comienzo del cristianismo hace unos dos mil años con la vida de Jesús. En realidad, el cristianismo comenzó como un movimiento de reforma dentro del judaísmo, que se había establecido cerca de dos mil años antes. Para comprender el cristianismo, hay que remontarse a las raíces del judaísmo.

Nos encontramos con aspectos de la historia de los israelitas en la Biblia, que es en última instancia, una colección de escritos que dan a conocer la historia de la relación de Dios con la humanidad. "En el principio", dicen las Escrituras, "Dios creó los cielos y la tierra”.1

Sin embargo, poco después de la creación de la humanidad, las cosas empezaron a ir mal. La gente eligió desafiar el mandato de Dios, y el pecado entró en el mundo.

Rebelión

Como resultado directo de esta desobediencia, desde entonces los seres humanos han estado luchando con las relaciones rotas con Dios, con ellos mismos, con los demás y con la creación.2 Peor aún, a través de ese acto, la muerte se introdujo en el mundo.

Con el fin de restaurar la relación eterna con su creación, Dios escogió a una persona justa, Abraham, y puso en marcha un plan de redención. A través de la familia de Abraham, un pueblo se convirtió en una nación que estaba destinada a ser una luz, una bendición, y un modelo para el mundo entero: Israel.3

Aunque hubo momentos en los que se olvidaron quiénes eran y descuidaron los mandamientos de Dios, con el tiempo los israelitas lograron ser el pueblo fiel de Dios, a pesar de las amenazas y los ataques formulados contra ellos por las naciones circundantes. En la concepción cristiana, la presencia de los israelitas en el mundo y su mensaje del único Dios verdadero prepararon a los pueblos de la tierra para la siguiente fase del plan de Dios.

Esperanza por una Resolución

A través de sus profetas, Dios predijo una resolución definitiva de la relación rota entre Dios y los seres humanos: Dios mismo entraría en el mundo en la forma de un ser humano. Él experimentaría lo mismo que nosotros. Él sufriría el dolor que sufrimos, padecería las tentaciones que padecemos, sentiría las emociones que sentimos.

Pero más que eso, sería golpeado, quebrado y aplastado.4 A su muerte habría de hacerse cargo de todos los pecados del hombre, hasta que "por sus heridas nosotros [seríamos] sanados" y liberados de la esclavitud del pecado.5 Y al final, rehabilitaría a su pueblo disperso y desanimado, marcando el comienzo de una era de paz eterna.

¿El Prometido?

Aparece Jesús. Carpintero judío que vivió hace dos mil años, Jesús es llamado el Hijo de Dios.Los cristianos creen que Jesús es plenamente hombre y plenamente Dios, igualmente humano y divino.

Al principio de su vida, Jesús se distinguió como un niño inusualmente precoz, demostrando una tremenda sabiduría y madurez espiritual.7 Cuando Jesús percibió que el momento era el correcto, dejó su casa y se embarcó en un nuevo camino. Comenzó a predicar, enseñar, hacer milagros, y reunir a su alrededor a un grupo de discípulos harapientos. Finalmente, lo reconocieron como el Mesías esperado.

De lo que sus seguidores no se dieron cuenta fue que el plan de Dios iba a tomar un giro no esperado. Él iba a restablecer la nación de Israel, como lo esperaban, pero lo haría en una de las formas más inesperadas; no a través de espectáculos de poder ni de la opresión de los enemigos, sino a través del amor desinteresado y la compasión.

Según los cristianos, Jesús, el Hijo de Dios, fue crucificado, murió y resucitó de entre los muertos. Conquistó el pecado y la muerte con el fin de restaurar la relación rota de la humanidad con Dios, el Padre. Jesús hizo lo que nosotros no podemos: vivió una vida perfecta y sin pecado y pagó el precio por nuestras transgresiones.

Los cristianos creen que el sacrificio de Jesús por la humanidad nos ha salvado de la consecuencia permanente de nuestros pecados: la separación eterna y el aislamiento de Dios. A través de Jesús, podemos alcanzar la vida eterna en parentesco con Dios. En efecto, Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida,"8 y que los que "crean en [él] vivirán, aunque mueran.”9

Un día, prometió Jesús, volvería a reinar sobre sus fieles seguidores en un reino de paz donde "no habrá más muerte, ni lamentos, ni llanto, ni dolor”.10 En el ínterin, ha enviado al Espíritu Santo para vivir con sus seguidores, llevándolos por el camino de la verdad.11

En la Actualidad

El cristianismo hoy en día se practica en tres formas principales: católicos romanos, ortodoxos orientales y protestantes. Dentro de cada una de estas tres ramas, existen numerosos subconjuntos y denominaciones. Sin embargo, cada grupo está de acuerdo en la historia general y los propósitos descritos anteriormente; principalmente se diferencian en los detalles de cómo deberían aplicarse los principios en la práctica.

Con los años, el cristianismo ha tenido su parte justa de los gloriosos y honrosos momentos y demasiados momentos vergonzosos y humillantes. Pero esto es menos una acusación hacia Dios, Jesús, o el cristianismo de lo que lo es hacia sus seguidores.

Se dice que Mahatma Gandhi una vez dijo: "Me gusta tu Cristo, no me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes de tu Cristo”. Expresó la contradicción comprobada entre el Hijo de Dios y los que pretenden seguir sus pasos.

Y, sin embargo, ¿debería eso sorprender a alguien? La Biblia cuenta una historia tras otra de los que no pudieron vivir como Dios los llamó a vivir. Esto no solo es cierto para los cristianos sino para todas las personas. Es por eso que necesitamos un mesías, un redentor, un salvador.

La Historia de Cada Uno

Chuck Colson dijo una vez: “El cristianismo es una explicación de toda la realidad”. En pocas palabras, todos sabemos que el mundo está roto. Todo el mundo, incluidos tú y yo, necesitamos ser reparados. Y no importa cuántos métodos diferentes de reparación probemos, ya sea la auto-ayuda o el sexo, el trabajo misionero o el dinero; ninguno de ellos puede llenar el vacío que todos sentimos.

El cristianismo, desde la creación hasta la restauración de la obra de Dios en Jesús, es a la vez la explicación y la solución a ese vacío. En última instancia, el cristianismo es la historia del amor poderoso y redentor de Dios por su pueblo.


  1. La Sagrada Biblia, Nueva Versión Internacional © 2011, Génesis 1:1.
  2. Estas ideas se desarrollan con más detalle en el libro de Scot McKnight: The Blue Parakeet: Rethinking How You Read the Bible [El periquito azul: Repensar cómo leer la Biblia] (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2008).
  3. Curiosamente, las tres grandes religiones monoteístas del mundo: el judaísmo, el cristianismo y el Islam, remontan su linaje a este hombre.
  4. La Sagrada Biblia, Isaías 53:4–6. “Ciertamente él cargó con nuestras enfermedades y soportó nuestros dolores, pero nosotros lo consideramos herido, golpeado por Dios, y humillado. Él fue traspasado por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades; sobre él recayó el castigo, precio de nuestra paz, y gracias a sus heridas fuimos sanados. Todos andábamos perdidos, como ovejas; cada uno seguía su propio camino, pero el Señor hizo recaer sobre él la iniquidad de todos nosotros”.
  5. Ibid., Isaías 53:5.
  6. Ibid., Mateo 11:27; Juan 5:23, 26.
  7. Ibid., Lucas 2:41–52.
  8. Ibid., Juan 14:6.
  9. Ibid., Juan 11:25.
  10. Ibid., Revelación 21:4.
  11. Ibid., Juan 14:15–31.
  12. Crédito de Foto: motorolka / Shutterstock.com.
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