Una Mirada más Profunda a lo que la Biblia dice acerca de la Esperanza

Una Mirada más Profunda a lo que la Biblia dice acerca de la Esperanza

Una Mirada más Profunda a lo que la Biblia dice acerca de la Esperanza

¿Qué te da esperanza? ¿Encuentras esperanza en Dios? ¿Qué tiene que ver la esperanza con ser cristiano?

Existe una frase narrativa en los medios populares que yo absolutamente detesto; la charla para dar ánimo de "solo cree". A veces parece que puedes ver cualquier película, especialmente de acción, y la vas a encontrar ahí. En algún momento, el héroe enfrenta una decisión. Él puede darse por vencido y admitir la derrota o puede sacar fuerzas de donde no tiene lo cual le llevará a la victoria. Claro, eso es Si el cree.

Claramente recuerdo esto en la película "Serenity" del 2005 la cual fue basada en la serie de televisión "Firefly", que duró muy poco.  A pesar de su narración general excelente hay una escena que casi arruina la película; al menos para mi. Lo adivinaste. La escena de "solo cree".

En un momento crucial en la película, Mal, el personaje principal está con Shepherd Book, la figura religiosa principal en la película. Shepherd se está muriendo debido a un ataque por parte de los que están de cómplices con el Operativo, el villano de la película que es un creyente devoto de "un mundo mejor, un mundo sin pecado". En su último respiro, Shepherd le dice a Mal, "No me importa lo que tu crees, solo cree".1

Aparentemente esto es la clave para vencer al Operativo. Es intenso. Es dramático. Y sostengo que es un completo disparate.2

La pregunta obvia es esta: ¿Creer en qué, exactamente? ¿Creer que el cielo es azul? ¿Creer que en Canadá cae demasiada nieve durante el invierno? ¿Creer que es muy tarde en la noche mientras escribo esto?

Solo cree. Porque el creer en algo, cualquier cosa, te dará la fuerza que necesitas para sobrepasar cualquier obstáculo. Tu creencia, no importa lo que sea, te dará esperanza.

Pero hay un problema; nosotros no sabemos realmente qué es la esperanza.

Lo que el Mundo Piensa acerca de la Esperanza

Así como creer, la esperanza se ha vuelto bastante amorfa en nuestros días. Esperamos no enfermarnos. Esperamos conseguir un buen empleo. Esperamos poder pagar nuestras cuentas, mantener nuestras amistades y criar niños buenos.

Esperamos tener las cosas que queremos o eventos que queremos que pasen. Usamos la esperanza para describir cómo nos sentimos acerca de las cosas que queremos o deseamos. Es algo parecido a tener ilusiones. ¿No es de extrañar que seamos personas tan desesperadas cuando pensamos en la esperanza de esta manera, como un sentido incompleto de "tal vez las cosas serán mejor algún día" o "eventualmente tal vez yo podré tener esto que realmente quiero"?

Esta realidad no está perdida para los publicistas. Los anuncios que vemos ya no están solo tratando de vendernos un producto o un servicio. Ellos nos están tratando de vender la promesa de una vida mejor; la respuesta a nuestra desesperanza. Ellos están tratando de vendernos esperanza. Pero todavía estamos vacíos.

El problema con los medios populares y los anuncios de publicidad no es que ellos tienen el diagnóstico incorrecto. El problema es que ellos están tratando de arreglar una situación que simplemente va más allá de ellos. Tal vez sentimos una sensación placentera por el alto contenido de azúcar en una botella de Coca Cola, pero no vamos a encontrar la solución al problema dentro de nosotros.

La Esperanza: La Esencia de la Vida Cristiana

Para hacerlo, los Cristianos dicen que necesitamos recurrir a la Biblia. Le debemos preguntar a la Palabra de Dios: ¿Qué razón tenemos para tener esperanza? Aún más allá de eso, debemos preguntar: ¿Qué es la esperanza?

Debido a mi trabajo, yo he tenido el privilegio de viajar a un número de países diferentes en lo que muchos considerarían "dos terceras partes" del mundo. Estas son naciones que aún no han alcanzado un alto desarrollo económico. Lo que me sorprende cada vez es la dignidad con la cual los hombres, las mujeres y los niños se sostienen a pesar de sus circunstancias frecuentemente desesperadas.

Recientemente hable con un hombre, el hijo de un pastor, quien hace atole (una bebida hecha de maíz) y lo vende en su vecindario para poder proveer a su familia. Él hace alrededor de $165 al mes. Lo que vi en este hombre mientras compartía su historia, no fue desesperación debido a sus circunstancias, sino un sentido de confianza y esperanza profundo.

El hablar con él me recordó que la esperanza bíblica no es algo débil. La esperanza bíblica no es una ilusión ni un mero deseo de algo que quisiéramos que pase. En vez, consistentemente la Biblia presenta la esperanza como una expectativa en la cual se puede tener confianza, una certeza de lo que pasará en el futuro y hasta una anticipación de ese futuro. En otras palabras, la esperanza es la esencia de la vida Cristiana.3

Por consiguiente, como Cristianos, la esperanza es una de nuestras virtudes más profundas. Los Cristianos deben ser personas esperanzadas. Debemos encontrar alegría en la esperanza,4 desbordarnos en esperanza,5 llenarnos la boca de esperanza,6 sostenernos firmes en nuestra esperanza7 e incluso defender nuestra esperanza.8 Debemos superar las pruebas porque las pruebas desarrollan carácter, lo cual a su vez, produce esperanza.9

Entonces, de acuerdo a la Escritura, los Cristianos no deben ser nada menos que esperanzados. Ciertamente, debemos ser más esperanzados que la mayoría de las personas, no porque estemos sosteniéndonos por un sentido vago de que las cosas podrían mejorar, sino porque estamos seguros de lo que vendrá y confiados en el que ha prometido llevarlo a cabo. Nosotros somos un pueblo esperanzado debido al objeto de nuestra esperanza.

El Objeto de Nuestra Esperanza

Por lo tanto, qué, o mejor dicho, quién, es el objeto de nuestra esperanza? Dios.

El salmista escribió, "Tú, Soberano Señor, has sido mi esperanza; en ti he confiado desde mi juventud".10 Este es el Dios que el profeta Jeremías llamó la esperanza de Israel.11 Este es el Dios a quien el Apóstol Pablo llamó Dios de la esperanza12 y describió aún más claramente como nuestra esperanza.13

¿Pero por qué tenemos esperanza en Dios? Tenemos esperanza en Dios por quien Dios es y lo que él ha hecho. Él es el Creador, el que creó los cielos y la tierra.14 Él es "clemente y compasivo, lento para la ira y grande en amor y fidelidad".15 Él rescató a su pueblo no simplemente de la esclavitud humana, sino de la muerte y el pecado. Él se reveló más completamente a si mismo en su hijo, Jesucristo, quien siendo Dios en su naturaleza, no consideró la igualdad con Dios como algo a ser usado para su propia ventaja, sino que se hizo nada a si mismo al tomar la naturaleza de un siervo al ser hecho en semejanza humana. Y al ser parecido a un humano, él se humilló al hacerse obediente a la muerte, ¡incluso la muerte en la cruz!16

Nuestro Dios es un Dios de esperanza porque él es el objeto de nuestra esperanza. Es por esto que el teólogo Charles Spurgeon podría decirles a aquellos agobiados con culpa y depresión, "Las montañas, cuando están escondidas en la oscuridad, son tan reales como en el día y el amor de Dios es tan verdadero para ti ahora como lo fue en tus mejores momentos".17 Nosotros tenemos esperanza en Dios debido al amor con el que él nos ha amado. Él "no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros", y nosotros podemos estar seguros que él nos dará todo por nuestro bien.18

Tal cómo el teólogo Richard Sibbes escribió, "Cualquiera que sea nuestra condición, nunca limitemos a Dios. El pueblo de Dios nunca debe ser mejor, los tiempos nunca fueron peores. Donde nosotros somos malos, Dios es bueno. Los tiempos son malos, Dios es bueno. Él puede alterarlo todo. Cuando no hay esperanza de escapar, no hay problema probable, Dios puede arreglarlo".19


Esto es solo una pequeña prueba de nuestro gran Dios y salvador. Su amor es incomprensible. Su compasión no tiene medida. "El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!"20

Nuestra Necesidad de Dios

¿No es acaso asombroso, que la Biblia usa lenguaje increíblemente provocativo para describir nuestra necesidad de Dios? Nosotros le deseamos; le anhelamos. Le necesitamos desesperadamente. El profeta Isaías escribió, "Todo mi ser te desea por las noches; por la mañana mi espíritu te busca".21 El salmista proclama, "¿A quién tengo en el cielo sino a ti? Si estoy contigo, ya nada quiero en la tierra".22

Dios es la respuesta a nuestro problema más profundo, nuestra mayor necesidad. Perseguimos la riqueza, el sexo y la libertad personal pensando que éstas nos van a satisfacer. Tal vez lo hacen por un corto rato pero nunca podrán satisfacernos permanentemente. Escuchamos a mensajeros que nos prometen demasiado y no cumplen, que nos llenan nuestras mentes con "falsas esperanzas".23 Perseguimos todas las cosas incorrectas por todas las razones incorrectas esperando nos traigan la alegría que tanto anhelamos, mientras ignoramos nuestra verdadera fuente de alegría. Como Jesús dijo, "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—, pero el que beba del agua que yo le daré no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna".24

Esperamos en Dios —esperamos en Cristo—porque él es el único que puede satisfacer nuestras necesidades más profundas de amor, propósito y redención. Por esto es que no somos solamente animados pero mandados a esperar en Dios. El salmista escribió, "Israel, pon tu esperanza en el Señor desde ahora y para siempre".25 "Israel, espera al Señor. Porque en él hay amor inagotable; en él hay plena redención".26


De la misma manera, Pablo nos dice que no debemos poner "[nuestra] esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos".27 El libro de Hebreos nos dice que "mantengamos firme la esperanza que profesamos, porque fiel es el que hizo la promesa".28 Dios es el único que merece nuestra esperanza pues él es eternamente fiel.

La Redención y la Esperanza de la Gloria Futura

Un entendimiento ínfimo de Dios y sus planes es suficiente para producir una esperanza infinita en su pueblo porque sabemos que existe algo que nos espera que es mejor de lo que vemos en el momento. No podemos verlo ahora pero podemos tener la certeza de que va a venir porque el objeto de nuestra esperanza es confiable.29

Entonces, ¿qué esperamos? ¿Qué es esto que esperamos que no vemos? Es la esperanza de vida eterna; la redención de nuestros cuerpos y de este mundo. Es nuestra esperanza de la gloria futura.

Considera el énfasis que los apóstoles pusieron en la resurrección y la redención de nuestros cuerpos físicos. Pablo le escribió a Tito que nosotros vivimos en la "esperanza [que] es la vida eterna, la cual Dios, que no miente, ya había prometido antes de la creación".30 Y mientras él se defendía a si mismo ante Félix en Cesarea, él dijo, "Sin embargo, esto sí confieso: que adoro al Dios de nuestros antepasados siguiendo este Camino. . . . estoy de acuerdo con todo lo que enseña la ley y creo lo que está escrito en los profetas. Tengo en Dios la misma esperanza que estos hombres profesan, de que habrá una resurrección de los justos y de los injustos".31

De hecho, Pablo consideraba tan fuertemente este punto que él dijo que si no hubiese resurrección, si nuestra esperanza en Cristo solo fuese por una vida mejor ahora, seríamos parte de los más desdichados.32 Y no somos solo nosotros los que esperamos está redención; es la creación completa.

Pablo dice que en todo momento, la creación desea ser liberada de su esclavitud a la corrupción e inutilidad. "La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios".33

En cierto sentido que no podemos entender del todo, el mundo creado espera que su redención sea completa. "No existe ningún elemento ni parte del mundo que al ser tocado, por así decirlo, con un sentido de su miseria actual, no espere intensamente por una resurrección".34


La redención del mundo, la inauguración de los nuevos cielos y la nueva tierra, y la venida de Jesús a gobernar y reinar para siempre; esto es lo que los Cristianos esperan. Es nuestra bendecida esperanza,35 la esperanza que nos impulsa a la audaz proclamación del evangelio36 y un gran amor por el pueblo de Dios.37 Cuando entendemos esto, cuando nosotros "aguardamos con ansias la justicia que es nuestra esperanza"; eso cambia todo.38

La Esperanza Nos Permite estar Firmes ante el Sufrimiento y la Muerte

Al principio del 2015 el mundo estaba horrorizado cuando veintiún Cristianos Coptos fueron secuestrados y decapitados por el grupo militante musulmán ISIS.39 En el video gráfico de propaganda publicado por este grupo terrorista, aparentemente se puede escuchar a varios de los hombres llamando a Jesús hasta el momento de la muerte.40 Parece que aún cuando se enfrentan a la muerte, su esperanza no flaqueó. Y ellos no están solos.

Desde los primeros días de la Iglesia, los Cristianos han enfrentado pruebas, adversidad, persecución y muerte debido a su fe. El libro de Hechos nos habla acerca de Esteban, el primer mártir, cuya muerte fue supervisada por Saúl quien eventualmente se convierte en el Apóstol Pablo.41 Y el libro de Hebreos, en su famoso "salón de la fe", nos habla de aquellos que fueron torturados, negándose a ser liberados para poder tener una resurrección aún mejor. Algunos enfrentaron burlas y flagelaciones, e incluso cadenas y encarcelamiento. Fueron ejecutados por lapidación; fueron aserrados en dos, fueron asesinados por la espada. Ellos caminaban con pieles de oveja y de cabras, destituidos, perseguidos y maltratados—el mundo no era digno de ellos. Ellos vagaban por desiertos y montañas, viviendo en cuevas y hoyos en la tierra.42

De acuerdo a la tradición, Pablo fue decapitado en Roma. Pedro fue crucificado boca abajo. Se cree que el Apóstol Juan murió solo en el exilio en la isla de Patmos. Cristianos tales como Blandina, una esclava Gala en 177 E.C. fueron puestos en la parrilla, arrojada a las fieras y ensartada en estacas.43 Se burlaron de ellos, les calumniaron, les abusaron y les asesinaron. Y sin embargo no abandonaron la esperanza.

Ellos sabían que era mejor sufrir en las manos del mundo que abandonar la esperanza en Cristo. Ellos podían soportar el sufrimiento y la desgracia sabiendo que su Señor también lo había hecho. Al igual que Pablo, ellos podían "esperar con gran anhelo y esperanza" que no fuesen "avergonzados, sino que tuviesen suficiente valor de modo que ahora, como siempre, Cristo será exaltado en [sus cuerpos], o por vida o por muerte".44

Si su esperanza fuese solo una ilusión, si no estuviese fundado en algo seguro, ¿podría algún mártir estar de pie? Si nuestra esperanza en Cristo fuese solo para esta vida, ¿de qué serviría? La esperanza de una gloria futura, la esperanza del regreso de Cristo y la venida de su reino en su plenitud, nos permite enfrentar el sufrimiento y la muerte con seguridad.


Esto no significa que no tengamos miedo, pero si significa que podemos mantenernos fieles hasta el final. La esperanza no nos avergonzará. El Señor no nos abandonará a morir,45 porque con la misma seguridad que Dios resucitó a Jesús de entre los muertos, él nos resucitará a nosotros también.46

La Esperanza nos Ayuda a Vivir por Cristo Ahora

r agradecidos por esto. La esperanza también nos permite el vivir efectivamente para Cristo ahora mismo.

La esperanza nos anima y nos fortalece. Esto hace que nos alegremos. "También por medio de él [Jesús], y mediante la fe, tenemos acceso a esta gracia en la cual nos mantenemos firmes. Así que nos regocijamos en la esperanza de alcanzar la gloria de Dios".47 Nuestra esperanza nos anima a ser valientes y compartir nuestra fe; ¡los que tenemos esperanza no podemos evitar ofrecer esa misma esperanza a aquellos que la necesitan!

La esperanza nos permite vivir vidas santas. Así como el Apóstol Juan escribió, "Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es".48 El salmista también escribió, "Sean mi protección la integridad y la rectitud, porque en ti he puesto mi esperanza".49

La vida santa es imposible sin la esperanza; la santidad es imposible. La vida Cristiana es imposible sin esperanza. No puede ser hecho. Necesitamos esperanza si queremos alcanzar una vida justa. Y este es el modelo que Dios ha establecido en su Palabra.

Walter Marshall, teólogo del siglo diecisiete, lo dijo de esta manera:

La esperanza segura de la gloria del cielo es utilizada habitualmente por Dios, desde la caída de Adán, como estímulo para la práctica de la santidad. . . . Cristo, el gran modelo de santidad, "por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza. . . (Heb. 12:2)". Los apóstoles no se desmayaron bajo el sufrimiento, porque ellos sabían que esto les traía "una gloria eterna que vale muchísimo más que todo sufrimiento (2 Cor. 4:16, 17)". Los hebreos creyentes "aceptaron con alegría [cuando a ustedes les confiscaron sus bienes], conscientes de que tenían un patrimonio mejor y más permanente (Heb. 10:34)". El apóstol Pablo recuenta todos sus sufrimientos no fueron productivos, si no fuese por la resurrección gloriosa y que los Cristianos fuesen los hombres más miserables, y que la doctrina de los Epicureos fue más bien elegida: "Comamos y bebamos que mañana moriremos". Y él anima a los Corintios a que estén "progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano (1 Cor. 15:58)". Así como la esperanza mundana mantiene al mundo trabajando en diversos empleos, Dios le da a Su pueblo la esperanza de Su gloria para mantenerles cerca a Su servicio (Heb. 6:11, 12; 1 Juan 3:3). Y es esa esperanza tan segura que nunca les hará avergonzarse (Rom. 5:5).50

 ¿Cuál es la Esperanza que Tu Tienes?

La idea que el mundo tiene de la esperanza, palidece en comparación a lo que nosotros encontramos en la Biblia. La esperanza bíblica no sabe nada de ilusiones. No tiene nada que ver con deseos vacíos o creencia trivial.

La esperanza verdadera, la que vemos a través de la Biblia, cambia vidas. Es una esperanza segura en Dios, porque Dios es firme y seguro en su amor por su pueblo y este mundo. Es la confianza de que Jesús ciertamente va a regresar, que su reino va a venir, que el gemido de este mundo terminará y que la redención no tan solo será lograda y aplicada sino completada.

Está es la esperanza que nos permite enfrentar las pruebas y el sufrimiento. Es la esperanza que anhelamos compartir con otros. Es la esperanza que nos impulsa a buscar la santidad y a esforzarnos a ser más y más como Cristo. Es una esperanza que nunca nos hará avergonzarnos. Está es la esperanza que nosotros necesitamos. Es la esperanza que el Señor ofrece.

¿Cuál es la esperanza que tu tienes?

  1. Serenity, dirigido por Joss Whedon (2005; Universal City, CA: Universal Studios, 2007), DVD.
  2. Yo publiqué este concepto anteriormente en “Just believe and other nonsense you hear in the movies,” Blogging Theologically, June 30, 2014, http://www.bloggingtheologically.com/2014/06/30/just-believe/.
  3. Ver Martin H. Manser, Dictionary of Bible Themes: The Accessible and Comprehensive Tool for Topical Studies (London: Martin Manser, 2009).
  4. Ver La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional © 1999, Romanos 12:12.
  5. Ibíd., Romanos 15:13.
  6. Ibíd., Hebreos 3:6.
  7. Ibíd., Colosenses 1:23.
  8. Ibíd., 1 Pedro 3:15
  9. Ibíd., Romanos 5:3–4.
  10. La Santa Biblia, Salmos 71:5.
  11. Ver La Santa Biblia, Jeremías 14:8; 17:13.
  12. Ibíd., Romanos 15:13.
  13. Ibíd., 1 Timoteo 1:1. Pablo se refiere a Jesucristo, específicamente.
  14. Ibíd., Génesis 1:1.
  15. Ibíd., Éxodo 34:6.
  16. Ibíd., Filipenses 2:6–8.
  17. Charles Spurgeon, según citado en Elliot Ritzema y Elizabeth Vince, eds., 300 Quotations for Preachers from the Modern Church, Pastorum Series (Bellingham, WA: Lexham Press, 2013).
  18. La Santa Biblia, Romanos 8:32.
  19. Richard Sibbes, según citado en Ritzema y Vince.
  20. La Santa Biblia, Lamentaciones 3:22–23.
  21. Ibíd., Isaías 26:9.
  22. Ibíd., Salmos 73:25. Ver también Salmos 42:2 y 143:6.
  23. Ibíd., Jeremías 23:16.
  24. Ibíd., Juan 4:13–14.
  25. Ibíd., Salmos 131:3.
  26. Ibíd., Salmos 130:7.
  27. Ibíd., 1 Timoteo 6:17.
  28. Ibíd., Hebreos 10:23.
  29. Ibíd., Hebreos 11:1.
  30. Ibíd., Tito 1:2.
  31. Ibíd., Hechos 24:14–15, énfasis añadido.
  32. Ibíd., 1 Corintios 15:19.
  33. Ibíd., Romanos 8:19–21.
  34. John Calvin, según citado en Ritzema y Vince.
  35. La Santa Biblia, Tito 2:13.
  36. Ibíd., 2 Corintios 3:12.
  37. Ibíd., Colosenses 1:4–5.
  38. Ibíd., Gálatas 5:5.
  39. ISIS es el Estado Islámico de Irak y Siria. Los medios alternan entre ISIS e ISIL (Estado Islámico de Irak y el Levant).
  40. “El video de ISIS parece mostrar decapitaciones de Cristianos Coptos Egipcios en Libia,” CNN, February 16, 2015, http://www.cnn.com/2015/02/15/middleeast/isis-video-beheadings-christians/.
  41. La Biblia Santa, Hechos 7:1–8:3.
  42. Ibíd., Hebreos 11:35–38.
  43. Michael Green, Evangelism in the Early Church (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans Publishing Company, 1970, republished 2003), 249.
  44. La Santa Biblia, Philippians 1:20.
  45. Ibíd., Salmos 16:10.
  46. Ibíd., 1 Corintios 6:14.
  47. Ibíd., Romanos 5:2.
  48. Ibíd., 1 Juan 3:2.
  49. Ibíd., Salmos 25:21.
  50. Walter Marshall, The Gospel Mystery of Sanctification (1692), localización en Kindle 355.
  51. Photo credit: Gabriel Diaz / Stocksy.com