Me Agrada Jesús, sólo que no me Agradan los Cristianos

Me Agrada Jesús, sólo que no me Agradan los Cristianos

Me Agrada Jesús, sólo que no me Agradan los Cristianos

Los cristianos definitivamente no parecen llevar sus vidas de la manera que dicen que Jesús lo hacía.

Digo que soy cristiana, pero no siempre lo digo en voz alta.

Échale un vistazo al desarrollo de la historia y entenderás por qué titubeo. Se han librado muchas guerras sangrientas y terribles en el nombre de Cristo; se han cometido muchas atrocidades supuestamente “por Él”. Los medios reportan cristianos fanáticos que presentan un comportamiento intolerante y a veces realmente violento “debido a sus creencias”. Me estremezco al pensar en eso.

Sin embargo, no me desalienta hasta el punto de renunciar a mi fe. Puedo evitar compartir ese pedacito de mi biografía durante las etapas tempranas de mi relación con otras personas, pero algo me impulsa a mantener esa distinción.

Realmente, es alguien: el mismo Jesucristo.

“Me agrada tu Cristo, Pero…”1

En los tiempos modernos, se ve a Jesús como un gran hombre, hasta como un gran maestro. Se le incluye en un grupo de sabios, profetas y gente iluminada entre los que se encuentran Buda, Mahoma2 y Mahatma Gandhi,3 haciéndolo más aceptable en nuestra era de tolerancia y universalismo.4

Jesús es conocido como un hombre que vino a promover que nos amemos y no nos juzguemos. Abogaba por los pobres, los huérfanos, las viudas.5 Era un agente de justicia social, un hombre que trataba a la mujer con respeto siglos antes de que se concibiera la idea de los derechos humanos, un hombre que cenaba con los marginados sociales. Jesús atraía a los niños a que vinieran donde Él cuando los demás los consideraban un fastidio.

Hablaba relatando cuentos y usaba el lenguaje de un hombre ordinario. Según su apariencia personal, era un hombre ordinario. Y esta imagen de Jesús—un buen hombre, un amigo, hasta “mi compinche”—se promueve en la cultura popular.6

“Das al Amor una mala Fama” (You Give Love A Bad Name)7

Por otro lado, los cristianos pueden tener una apariencia totalmente opuesta a su estandarte. Presentando un comportamiento confrontacional, crítico, intolerante, hipócrita—hablan un lenguaje especial que solo los miembros de su grupo pueden entender.

No obstante, estas personas caen presa de los mismos pecados que denuncian: adulterio, maltrato, engaño, homicidio—solo por mencionar algunos. Algunos supuestos cristianos han adquirido mala fama debido a su manera de expresarse y sus acciones tan opuestas al cristianismo, mancillando más la reputación de la fe.8

No es sorprendente que la población en general no pueda reconciliar la imagen de Jesús debido a su experiencia con los cristianos.

El Verdadero Jesús

Entonces, ¿quién era este hombre cuya vida en este mundo ocasionó tanto revuelo? ¿Y qué, si algo, tiene que ver con la gente que se denomina cristiana?

Los relatos grabados en el Nuevo Testamento de La Biblia son muy interesantes. Allí, el lector puede llegar a conocer al Jesús verdadero, mediante las palabras de los que lo conocieron mejor. La primera banda heterogénea de cristianos, tal y como aparece en La Biblia, estaba compuesta de prostitutas y pescadores; abogados y cobradores de impuestos; médicos y enfermos, ciegos y cojos.

Y Jesús nos enseñó que cada una de esas personas era digna de amor, compasión y bondad.

El Amor y la Perfección

Según los relatos de sus primeros seguidores, las enseñanzas de Jesús no eran fáciles de obedecer. Puede haber hablado amorosamente, pero las normas que comunicó para llevar una vida justa fueron extremadamente rigurosas.

En su famoso Sermón de la Montaña, Jesús empieza con una serie de bendiciones, pero gradualmente establece una serie de retos acerca de temas fuertes como el adulterio, divorcio y—como es bien sabido—amar a los enemigos.9 En este sermón, Jesús presenta una parte extensa de sus enseñazas a sus seguidores. Basa sus lecciones en las leyes hebreas, pero les comunica que, respecto de tales cosas, sus estándares son más elevados. De hecho, instruye a sus seguidores: “Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto.”10

¡Pero eso no es humanamente posible! He ahí el problema.

“Señor, Sálvanos de tus Seguidores”11

Los cristianos creen que Jesús fue y es más que un mero estandarte para un montón de personajes de reputación turbia convertidos en beatos e hipócritas recuperados. Más que un maestro sabio. Más que un profeta. Más que un hombre.

Los cristianos creen que Jesús es Dios, el que puede y podrá transformar este grupo variopinto de seguidores para que sean justo como Él: perfectos en todo sentido. Como Dios entero y hombre entero, Jesús tiene la capacidad de entender nuestras luchas y el poder de salvarnos de las mismas.

Mencioné anteriormente que titubeo al decir que soy cristiana. Para ser sincera, no es que todos esos otros cristianos que pasan por la vida pecando hagan que quiera correr y escapar de todo… soy yo.

No represento a Jesús muy bien. No amo de la manera que Él amaba, ni atraigo a mis hijos de la manera que él atraía a los que acudían a Él en manadas. Nunca lograré su brillantez como maestro o cuentista, ni como líder o amigo. Soy pecadora, egoísta, consentida. Me falta mucho para ser perfecta.

Sin embargo, los escritores del evangelio hablan de buenas nuevas, proclamando que Jesucristo vino a satisfacer nuestras necesidades. “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él.”12

Jesús vino para salvarnos, a sus seguidores, de nosotros mismos.

Aunque se supone que los cristianos representemos a Jesús en la Tierra, el ser humano siempre será humano—y, por tanto, tendrá defectos. Comportarse como Jesús no pasa de la noche a la mañana. Es un proceso vital de crecimiento y descubrimiento espiritual desde el momento que uno toma la decisión de seguirlo.

  1. La cita completa es: “Me gusta tu Cristo... No me gustan tus cristianos. Tus cristianos son tan diferentes a tu Cristo”. Esta cita se ha hecho muy popular y se atribuye a Ghandi. Sin embargo, hay una disputa en cuanto a esto. Otras personas consideran que es una paráfrasis de un contenido de los libros de Stanley Jones, The Knights Templar y The Christ of the Indian Road, y realmente podrían estar relacionada con una cita de Bara Dada; “Jesús es ideal y maravilloso, pero ustedes, los cristianos—ustedes no son como él”.
  2. Don Closson, “Islam and Christianity: Common Misconceptions,” Probe Ministries, 2003, http://www.probe.org/site/c.fdKEIMNsEoG/b.4217703/, accedido el 16 de julio de 2013.
  3. Ron Rhodes, “The Jesus of the New Age Movement,” Reasoning from the Scriptures/Ministries, http://home.earthlink.net/~ronrhodes/JesusNAM.html, accedido el 16 de julio de 2013.
  4. Douglas R. Groothuis, Unmasking the New Age (Downers Grove, IL: InterVarsity, 1986).
  5. Bryan Maygers, “9 Jesus Quotes About the Poor,” The Huffington Post, 15 de julio de 2011, http://www.huffingtonpost.com/2011/07/15/jesus-quotes_n_898695.html, accedido el 16 de julio de 2013.
  6. En el 2002, se regó rápidamente por el mundo una moda de ropa con un icono de Jesús y la frase “Jesús es mi compinche”. Todos, desde niños de escuela hasta personalidades famosas, se han visto llevando las camisetas o gorras con la imagen. Se pueden conseguir productos con este lema en www.Jesusismyhomeboy.com.
  7. Jon Bon Jovi, Desmond Child y Richie Sambora, “You Give Love a Bad Name,” Slippery When Wet, Mercury Records, 23 de julio de 1986.
  8. Jamie Frater, “10 People Who Give Christianity a Bad Name,” Listverse, 23 de febrero de 2010, http://listverse.com/2010/02/23/10-people-who-give-christianity-a-bad-name/, accedido el 16 de julio de 2013. “Roman Catholic Church Sex Abuse Cases,” New York Times, clasificados por tema, http://topics.nytimes.com/top/reference/timestopics/organizations/r/roman_catholic_church_sex_abuse_cases/index.html, accedido el 16 de julio de 2013.
  9. Ver: La Santa Biblia, Nueva Versión Internacional, Mateo 5–7.
  10. La Santa Biblia, Mateo 5:48.
  11. Esta cita—o una forma variada de la misma: “Señor, sálvanos de tus seguidores”—es una pegatina de parachoques.
  12. La Santa Biblia, Juan 3:17.
  13. Crédito de Foto: Kuzma / Shutterstock.com.